viernes, 12 de noviembre de 2010

"Tú eras el huracán,  y  yo la  alta
torre que desafía su poder.
¡Tenías que estrellarte o que abatirme...!
            ¡No pudo ser!

Tú eras el océano, y  yo la enhiesta
roca que firme aguarda  su vaivén.
¡Tenías que romperte o que arrancarme...!
            ¡No pudo ser!

Hermosa tú,  yo altivo; acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha,  inevitable el choque...
            ¡No pudo ser!"

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